Vacaciones con estilo en villas exclusivas
Esplendor Natural

Asturias es sinónimo de Naturaleza en estado puro, de espléndidos contrastes entre altas montañas y playas de impactante belleza, de vegetación exuberante, bosques, lagos, acantilados, praderas…Pero Asturias es mucho más: un lugar donde la comida tiene el aroma de lo auténtico, donde la gente es generosa y acogedora, donde es posible encontrar en pleno periodo estival rincones para la quietud y la calma, donde la belleza sorprende en cada recodo del camino y captura nuestros sentidos con un despliegue de sensaciones atemporales, con el perdido lenguaje del silencio, con la cadencia de las cosas esenciales a menudo perdidas en nuestra vida cotidiana.

Y, sin embargo, Asturias es a la vez un permanente escenario para la celebración y la fiesta, un lugar en que es casi imposible permanecer al margen de la alegría, donde sean cuál sean nuestros gustos o aficiones, siempre encontraremos un apasionante abanico de posibilidades: un lugar mágico donde es posible comenzar el día visitando iglesias Prerrománicas, continuar realizando un paseo en canoa o un cursillo de windsurf, probar un suculento menú tradicional en una sidrería, bañarnos después en una preciosa cala o pasear a caballo por un bosque solitario, degustar una exquisita propuesta de autor a la hora de la cena, y terminar la jornada bailando en la plaza de un pueblo en fiestas o escuchando un concierto de música barroca en unas cuevas prehistóricas.

¿Y si llueve?...Pocas sensaciones tan agradables como un paseo por un pequeño puerto pesquero asturiano mientras cae una refrescante y ligera lluvia de verano, cuando acabamos de llegar del estío abrasador de las grandes ciudades. En verano se disfruta de una temperatura ideal y hay una gran mayoría de dias luminosos para disfrutar del sol y el mar, aunque no deberíamos perdernos la deliciosa experiencia de recorrer el paseo marítimo de Gijón o las calles señoriales del antiguo Oviedo en una mañana lluviosa. Y en el resto de las estaciones, la lluvia asturiana pone a veces el contrapunto perfecto a una intensa jornada de paseo, y nos permite disfrutar en mayor medida de un rato de lectura junto a la chimenea, de los colores cambiantes del paisaje, del olor de la tierra.